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Thomas Mann, mensajes de angustia


Sobre Thomas Mann, ¡Escucha Alemania!, México, Colibrí, 2003.


En su fundamental trabajo sobre el lager nazi, Primo Levi dice que existen tres tipos de narraciones posibles para dar cuenta del fenómeno más importante de violencia política de todo el siglo XX: el primer método son los diarios y memoriales; el segundo, las elaboraciones literarias de aquellos que sufrieron el terror nazi; el último, las obras de corte histórico y sociológico. Es necesario recordar esto para poder inscribir en modo por demás satisfactorio un libro que en estos días está circulando en México sobre el tema, Y que además por inscribirse en cualquiera de las tres categorías arriba citadas o en todas ellas al mismo tiempo: ¡Escucha Alemania!, del ganador del Nobel de literatura en 1929, Thomas Mann (México, Colibrí, 2003).


¡Escucha Alemania! es un conjunto de mensajes grabados por Thomas Mann para la British Broadcasting Corporation (BBC) que traían la finalidad de narrar paso a paso el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial por parte de un afamado y respetado intelectual alemán que ya se encontraba para entonces exiliado en los Estados Unidos. El periodo de tiempo que abarcaron dichas transmisiones de radio fue octubre de 1940 a mayo de 1945. Con acierto, los editores de esta primera edición en español nos dicen que

“hay muchas razones para editar ¡Escucha Alemania! en estos momentos. No sólo porque se trata de las palabras de uno de los escritores más grandes de Occidente. No sólo porque refleja fielmente la angustia extrema de un hombre que observa, de lejos y con impotencia, cómo una ideología totalitaria –el nacionalsocialismo, en este caso- puede carcomer y destruir sin piedad lo mejor de una nación. Publicamos este libro porque, después de todo, el mundo no ha cambiado tanto. Los nombres de los países son otros, los de sus líderes también. Pero hace falta recordar lo que sucedió entre 1933 en 1945, cómo lo permitimos, lo que hizo falta para detenerlo y –especialmente- el daño irreparable que nos hizo a todos sin excepción”.


Este pequeño libro de Mann nos da la impresión de ser un diario de un corresponsal de guerra que, escondido algún lugar en medio de la batalla, aún encuentra la serenidad pero al mismo tiempo la crispación de una tormenta que no parecía encontrar su final, ni siquiera su reposo por un breve instante. En consecuencia, el nazismo encuentra en el libro de Thomas Mann un elemento imprescindible para su propia definición: la cuestión de la memoria y el olvido.
Al respecto, es interesante apuntar un comentario que puedes señalar una de las posibles claves de lectura que tendrá ¡Escucha Alemania!. La relación memoria-olvido puede ser organizada a partir del recuerdo biográfico, o del hecho histórico en estricto sentido que es pensado como cosa, o bien, aparte del método del testimonio (entrevista). El libro de Mann me parece que es una fuente alterna para dar cuenta de estos problemas, sobre todo cuando es un tema que pareciera haber agotado sus telarañas y sus transparencias respecto a los datos, informes, estadísticas Y demás indicadores que se han contado a lo largo de 50 años para reconstruirlo lo más fielmente posible. Y como sucede, su pertinencia es más grande que las posibles justificaciones que se quieran sacar al respecto.
De igual modo, el tipo de calificativos que arroja una y otra vez en contra del nazismo y de Hitler, su principal inventor, nos dejan impávidos cuando leemos una virulencia que pocas veces puede ser aceptada, a excepción de que se trate una situación límite o bien que salgan de la voz y de la pluma de algún afamado escritor como lo es el caso de Tomás Mann. A título ilustrativo, dice que

“ese individuo que es Hitler debiera darse cuenta de que con su descarada mendacidad, con su miserable crueldad Y espíritu vengativo, con sus constante rugidos de odio, con su manera de estropear la lengua alemana, con su vulgar fanatismo, su ascetismo cobarde, su grotesca afectación, su mengua de humanidad carente del más leve rasgo de grandeza de ánimo y su alta vida espiritual, compone la más repelente figura que jamás haya enfocado la luz de la historia”.

Un tercer punto que me parece interesante resaltar es la relación de Estados Unidos en tanto enemigo del nazismo y cómo se desdoblará a dicha relación en el decurso de la guerra. A final de cuentas, según Thomas Mann, estados unidos era Y de hecho lo fue, la esperanza y los sueños de libertad que este país prometió y en su momento cumplió cabalmente. Cosa, por lo demás, qué ahora regresa como un trágico y elocuente búmeran al centro vital el llamado imperio posmoderno.


Reseña publicada en Arena, suplemento cultural del periódico Excélsior, año 5, tomo 5, núm. 254, 14 diciembre 2003.



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